jueves, 4 de julio de 2013

Cuando el casero deja de serlo

Por @danischiaffino

Siempre he dicho que frente al caserismo hay que dejar las reglas claras.

Yo las tenía claras, clarísimas! pero mi corazón me jugó en contra. Después de meses en una relación de caserismo puro, me di cuenta que mis sentimientos hacia él eran más fuertes. Cada vez que hablábamos o nos juntábamos, ya no era agradable, por que me ilusionaba de qué podía cambiar. A ratos me daba señales que había algo más, pero bastaban unos días para darme cuenta que no era así.

Intenté seguir con esto, pensando que mis sentimientos iban a pasar, pero hace dos semanas ocurrió lo que tanto temía.

Intentamos juntarnos el viernes, él insistía en que sí o sí me quería ver, cada uno salió por su lado, yo siempre pendiente del celular, sin querer (queriendo) estaba todo el rato esperando el whatsapp, mi cabeza nunca estuvo en el carrete con mis amigos…Tipo 2 a.m. me llegó su mensaje diciéndome que estaba en su departamento, que me fuera allá. Pensé en salir corriendo, pero no lo hice… estaba con mis amigos y me quede un rato más… luego le escribo y me dice que me estaba esperando.

Le contesté, me subo al auto para ir, pero no supe más de él. Dolida, me fui a casa. Parte con rabia y pena también. Al otro día me despierto con sus mensajes enojado de que me había quedado esperando, a lo que finalmente reconoció que se demoró en contestar porque estaba carreteando y pasado de copas.
Quedamos en juntarnos en la tarde… me arreglé y partí, sabiendo que esto iba a ser una despedida de mi parte. Nos juntamos, conversamos, lo vi y se me movía todo por dentro, nunca me había sentido así…que heavy lo que provocaba éste hombre en mí!

Mientras me arreglaba para irme tenía una sensación extraña, en eso empiezo a sentir mis ojos mojados… tenía que salir pronto de ahí.

Me acompaña al auto, mientras íbamos en el ascensor me pregunta que iba a hacer, le dije que iba a casa de una amiga y luego a dormir. Me mira y me pregunta si me quiero quedar a dormir con él, una parte de mí quería a gritos estar con él abrazada, pero por otro lado sabía el daño que me provocaría y las palabras salieron solas de mi boca… "No gracias" (aplausos en mi cabeza!).

Me mira, yo solo pude bajar la mirada, sentía mi garganta apretada y un extraño dolor en todo mi cuerpo… llegamos a mi auto, me mira me da un beso y me dice “Hablamos”.

Yo solo lo mire. A los 30 segundos se me caían las lágrimas, lloré con pena, con dolor, por primera vez me permití ser yo, la mina sensible que no se las sabe todas.

Perdí a la persona que había logrado romper mis esquemas. Maneje a casa de una amiga y seguí llorando.

Conversando con ella, recordé que la última vez que había llorado por un hombre había sido el 2002, y ese día me había prometido no volverlo a hacer. 11 años más tarde me volvió a pasar.

Aun sigo con pena, pero decidí borrar su teléfono, no quiero tener la herramienta para buscarlo. El fin de semana me escribió y volví a borrar el mensaje para no tener su número registrado.

Ahora solo tiempo al tiempo y a curar las heridas. Creo que mi fecha de caserismo caducó. Quiero estabilidad. No quiero nada ni nadie que desordene mi vida. Me ha costado mucho estar donde estoy y no voy a permitir que alguien venga a romper mi trabajo.

Por ahora tranquila, dándome un tiempo para mí, para pensar, para retomar mi gimnasio y volver a mi centro.

3 comentarios:

  1. Que madura... te felicito... ya eres una adulta.

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  2. Uff me costó tanto tomar ésta decisión! Pero bien, era necesario!

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