viernes, 18 de octubre de 2013

¡Tú silencio Mata!

Por @danischiffino


Algo paso… ¿Qué fue? Aun no lo sé, ¿Cómo sé que algo pasó?... por tu silencio.

Es heavy como uno percibe cuando algo anda mal, la actitud cambia, la intensidad baja, la inseguridad toma protagonismo y los cuestionamientos toman cada vez más fuerza.

Comienza una bipolaridad de pensamientos, unos desde la rabia, otros desde la nostalgia, muy pocos desde la razón y finalmente terminamos donde mismo comenzamos…

Me siento a pensar y respiro profundo, reviso en mi memoria cada segundo con él para intentar detectar el momento en que sucedió ese “algo” que gatilló el cambio. Reviso el whatsapp una y mil veces… sólo detecto el día en que comenzó esto, y por más que hago memoria no sé qué pasó.

Este es el momento que empiezo a autoanalizarme:
¿Fue algo que hice?
¿Fue algo que dije?
¿Fui yo?
¿Es él?

Como toda mina, la incertidumbre se va al estómago, ese sentimiento de guata apretada, que con suerte te entra un café porque tu cuerpo no permite nada más.

Tu mente es una nube de preguntas e incógnitas, por más que estés compartiendo con amigos, tu cabecita loca está volando a kilómetros de donde estás.

Y ahí comienza la rabia, las ganas de mandar todo a la cresta, los pensamientos de: Yo no estoy para esto, si estoy con alguien es para estar feliz y regalonear rico, si no es así, mejor estar sola.

He estado sola y no me he muerto, por lo que ahora tampoco va a ser diferente.

Luego pasamos a los pensamientos de ternura: Igual lo quiero, lo mejor es conversar  las cosas, decirle todo lo que siento y ser felices.

Luego la inseguridad: Y qué pasa si no le gusto… si ya no quiere estar conmigo… en esos casos siempre llevamos un plan B: retirarse con dignidad.

Pensamiento de cerrar ciclos: Ya fue, lo pasamos bien pero a la primera señal de incertidumbre mejor correr.

Y por último nos echamos la culpa, y ésta es clásica: Yo soy muy intensa y andaba sensible, por lo que todo lo leí con otro punto de vista… exageré y el pobre se alejó para dejarme tranquila…

La cosa es que todo esto pasa en milésimas de segundos por nuestra cabeza y mi maldita guata sigue apretada.

Lo mejor es conversar, teniendo claro que puede resultar la raja como puede resultar un término. Pero ya me cansé de intentar descifrar la mente del hombre. No tengo tiempo ni ganas de hacerlo, pero dejo en claro que su silencio nos mata por dentro, la indiferencia duele y lo único que lograrán es hacernos dudar de algo que teníamos claro.

Antes de esto yo estaba segura de lo que sentía, ahora me lo cuestiono… los miedos llegan, todo cambia.


Todo lo lindo, muere en milésimas de segundos… de pronto la sensación de dejarlo se hace cada vez más fuerte… siento que tengo la decisión tomada... Esto llegó a su fin.

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