miércoles, 18 de mayo de 2011

Besos que matan

por Kika Sánchez

Una semana más, me encuentro develando los ancestrales inicios del maquillaje. Y para esta semana tenemos el clásico, legendario y siempre indispensable labial o lipstick.

Figuras a nivel mundial como Marilyn, Clara Bow y Angelina Jolie, por mencionar sólo algunas, han logrado posicionarlo como un elemento tan simple como cautivador. Tan memorable como deseable. Y tan provocativo como aspiracional… ya que es por lejos la forma más barata de tener el nombre de un gran diseñador a la mano!


Se cree que las mujeres en la Antigua Mesopotamia fueron las creadoras del labial, obteniendo los pigmentos de piedras semipreciosas aplastadas usadas para decorar sus bocas.

Los egipcios tuvieron inicios más trágicos, ya que obtenían la coloración del focus algin, con un 0,01% de yodo además de otros químicos que provocaban serias enfermedades. Cleopatra, sin embargo, insistió y logró el tono perfecto gracias a escarabajos carmín triturados y una base de hormigas, decorando así sus labios con un rojo oscuro y profundo.

El efecto nacarado y brillante se logró sólo cuando incluyeron dentro de los ingredientes, el nácar de las escamas de los peces.

Pero cabe destacar que por muy asquerosa que fuera su composición, era un elemento muy valorado, pues ayudaba a diferenciar las clases sociales altas durante la época.

Durante la Edad de Oro Islámica el destacado cosmetólogo árabe-andalusí Abu al-Qasim al-Zahrawi (Abulcasis) creo los lápices labiales sólidos, que fueron perfumados y prensados en moldes especiales.

Posteriormente, en el Medioevo Europeo, el lápiz labial fue prohibido por la iglesia y fue pensado para ser utilizado como una "encarnación de Satanás"… Y no contentos con esto decidieron que los cosméticos debían ser "reservados" para las prostitutas…. Ahora entiendo las reacciones de mi abuelo frente a mis labios rubí logrados con un permanente….

Luego, durante el Renacimiento Británico, en el siglo 16, el lápiz labial cobró cierta popularidad gracias a la Reina Isabel I. Lo fabricaban con cera de abejas y pigmentos rojos de flores, y su uso estaba restringido a mujeres de clase alta y actores.

Un siglo más tarde el Parlamento decretó que un matrimonio podía ser disuelto si es que la mujer usaba este cosmético antes de la unión… Veo que la virginidad no era suficiente…

La situación sufrió una especie de retroceso cuando la Reina Victoria asumió el trono en 1837, desterrando por completo su uso y relegándolo una vez más a las prostitutas y no fue antes de 1921 que recobró su carácter fashion.

En Francia en tanto, Gerlain, comenzó a comercializar estas barras fabricadas con grasa de venado, cera de abejas y aceites, envueltas en papel de seda. Hasta ahora, la fabricación de los labiales era completamente doméstica.

Durante el siglo 19, al otro lado del Atlántico, en Estados Unidos, los labiales eran fabricados con el pigmento carmín obtenido de las chinitas nativas de México y Centroamérica. Debido a su textura, era aplicado con pincel. Debido su alto costo y a su carácter teatral, su uso cotidiano no era bien recibido. Sólo hasta que se mejoró la fórmula con aceites dando un tono más discreto, esta situación cambió.

Ya en 1915, el lápiz labial empezó a comercializarse en pequeños cilindros metálicos, donde se alzaba el producto mediante un mecanismo de palanca. El formato actual, sólo fue patentado e introducido al mercado casi 10 años después, por James Bruce Mason Jr.

En Nashville la aceptación total por parte del público femenino se dio gracias a su uso en las fotografías y con esto Elizabeth Arden inicia la venta del labial en sus salones.

Durante la segunda guerra mundial su packaging sufre otra modificación. Los tubos pasaron de ser metálicos a plásticos, sin embargo la escasez fue inminente debido a la falta de materias primas durante el conflicto.


Una vez masificado el uso de lápiz labial, y con masificado, me refiero a que era aceptado aplicarlo en público durante el almuerzo… jamás durante la cena! Y bueno, el color favorito era el rojo obscuro popularizado por Clara Bow gracias a su delineada forma.

A pesar de todo, su uso seguía en tela de juicio en la década de los ’30, donde era considerado como un signo de femineidad por las jóvenes, mientras los adultos lo consideraban un elemento de rebelión, constituyéndose como un verdadero conflicto para la juventud de la época.


Años más tarde las encuestas revelaban resultados que iban contra el uso de maquillaje entre las mujeres, por ser considerado poco natural por los hombres. No obstante, las jóvenes de la época se mantuvieron firmes hasta que su connotación provocativa y sexual las hizo desistir. Nadie quería ser vinculado a la prostitución por un poco de rojo en la cara!


En los ’50 las divas del cine: Marilyn Monroe y Liz Taylor, trajeron de regreso los labios rojos obscuros. Y a finales de esta década marcas como Gala y Max Factor introdujeron nuevos colores como el rosado pálido y coral entre otros.

En los ’60 los labios casi blancos y pálidos, con un suave brillo eran un hit, símbolo absoluto de femineidad, donde quienes no lo aplicaban podían ser tildadas de lesbianas o enfermas mentales. Paralelamente bandas de rock como The Ronettes popularizaban los labios negros, que posteriormente serían resucitados gracias al punk y tribus góticas en los 90's.

Ya en los ’70 la paleta de colores se había ampliado al máximo gracias a MAC, Biba y Revlon, quienes incluían en su portafolio tonos morados, verdes, azules y plateados.

Nunca hubiera pensado que el uso de “rouge” había sido tan controversial y por tanto tiempo. Probablemente porque desde el punto de vista antropológico las bocas rojas evocan a la labia que se pone más roja al ser estimulada, razón consciente o inconsciente para que las mujeres busquen esos colores, y los hombres los relacionen con provocación a nivel sexual.


Sea la razón que sea, creo que una boca bien pintada puede destronar al mejor par de ojos, dando carácter, color y un foco de atención incomparable. El toque perfecto para rematar el look, por pálido que sea el brillo siempre aporta.

Según Coco Chanel, una mujer una que quiere ser besada usa Chanel N*5, yo creo que usa labial!

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