jueves, 12 de diciembre de 2013

Aprender a amar

Por @danischiaffino

Hablando con amigas de mi mamá y sobre recuerdos que tengo de conversaciones con mi abuela, es increíble cómo hemos cambiado en cuanto a relaciones de pareja. Para nosotros es normal nuestro actuar en el amor, pero si nos sentamos a pensar… no lo es.

Estamos en un momento donde todo, absolutamente todo es desechable, no tenemos apego a nada.

Te compras un IPhone, se te cae y lo cambias, te compras una polera, se te descose y no piensas en coserla, sino que la botamos y listo, nos compramos otra. Lo mismo con todo, autos, carteras y lamentablemente en pareja somos iguales… al primer enfrentamiento nos vamos, terminamos con uno y con otro sin darle mucha importancia. Duelos que antiguamente eran largos y tortuosos, muchos que no eran capaces de rehacer sus vidas porque no lograban desprenderse de ese amor, en cambio ahora, con suerte nos permitimos un par de lagrimones y estamos listas para una nueva aventura.

Es tiempo de cambiar esto, aún podemos, es cosa de poner de nuestra parte y educar a nuestra pareja a conversar los temas, a encontrar soluciones y ser felices, en vez de asustarnos y correr.

El amor tiene diferentes fases, a medida que va pasando el tiempo, pasamos a otra etapa en el amor, la cual no es mala, solo es diferente. Tenemos que aprender de éstas, cosa que cuando nos pase, no pensemos que algo está mal o que ya no hay pasión, simplemente la relación va madurando.

Sabemos que el príncipe azul no existe, pues tampoco la relación perfecta.

Todos tenemos crisis, el tema es poder salir de ellas con un amor fortalecido. La intensidad del amor hacia el otro va teniendo metamorfosis, una también va cambiando, todos y todo cambia. El tema es saber llevarlo.

Tal como la vida tiene diferentes etapas, el amor también.

La etapa de enamoramiento, la cual catalogamos como la más rica, dura entre 1 y 18 meses.

Es un momento donde todo es intensidad, compartimos todo con el otro, queremos estar juntos la mayor cantidad de tiempo. Todo es un sueño, te sientes con una felicidad infinita, tu cuerpo está en paz, mariposas se apoderan de ti, cada vez que lo ves, los escuchas o lo recuerdas, una linda sonrisa se apodera de tu rostro.

Hacemos los que a ellos les gusta y ellos hacen lo que a nosotras nos gusta. Todo fluye, cierras los ojos y agradeces a los ángeles por lo que estás viviendo... sólo pides que esto nunca termine.

Es un tiempo de fusión, donde se necesitan, respiran juntos, se miran y sueñan en conjunto. También nos da miedo discutir, porque como nunca lo hemos hecho no sabemos cómo va a reaccionar el otro y lo que menos queremos es perderlo.

En esta etapa no tenemos que aferrarnos al otro e intentar ser perfectas, porque todos sabemos que eso no existe. Solo tenemos que dejarnos llevar y disfrutar, sin perder la autonomía.

Luego viene la etapa de relación

Comenzamos a ver la realidad de las cosas. Sigue el afecto, pero hay una diferenciación del “Tú y Yo” vs. el “Nosotros”.

Comenzamos a hacer cosas por separado, lo que es lo normal, no porque nos quieran menos, es lo cotidiano.

Comienzan las diferencias, las cuales en la primera etapa de enamoramiento, las evitábamos por miedo a discutir.

La intensidad pasional baja un poquito, se conocen más, aprenden a ser compañeros. Se integra a familia y amigos, lo cual tiene demanda de tiempo.

Es una etapa de madurez y proyección. Se sienten cómodos juntos, se acompañan, se necesitan, sin ahogarse.

Y finalmente la relación llega a su etapa de madurez, se manifiesta el amor de compañerismo, donde nos conocemos por completo. Desarrollamos el apego amoroso.

Comienzan las diferencias, pero todo gira en torno a lo cotidiano, no son peleas profundas, simplemente diferencias del cómo vivir.

Es una época rica, donde los sentimientos están claros y la estabilidad está presente.

De ahí para adelante vienen ciertas crisis, pero mientras haya dialogo, comprensión y amor, se superan.

Aún podemos lograr llevar una relación duradera, solo está en nosotros querer hacerlo. Perder los miedos y vivir a concho cada momento.

Cuando estemos mal con nuestra pareja, recordar por qué nos enamoramos de él, los momentos ricos que hemos pasado juntos y seguir para adelante.

Una vez mi Meme, que llevaba casada más de 50 años con mi Tata, me dijo:
"Con tu Tata no siempre ha sido todo perfecto, hemos discutido, hemos dicho cosas hirientes, pero al final del día nos damos cuenta de que nos amamos y nos necesitamos. Somos cómplices, somos amigos y pareja. No siempre fue todo color de rosas, yo me he enamorado mil veces del mismo hombre y no me arrepiento, la clave es comunicarse y encontrarse con la mirada, los ojos son la ventana de nuestra alma."

Tenemos todas las herramientas para ser felices, solo tenemos que aprender a amar, saber que estar en pareja no tiene que venir acompañado con miedos, incertidumbres y sufrimientos. Al contrario, el amor tiene que ser felicidad, compañía, complicidad, entrega y goce.

La persona que esté contigo, debe acoplarse a tu felicidad, jamás desestabilizarla!

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