Mi primera experiencia con el Yoga no fue hace 12 años cuando comencé mis prácticas. Mi primer acercamiento con el Yoga realmente fue cuando yo tenía unos 8 años y vivía en Perú.
Mi abuela materna se llama Blanca, y le decimos mamama Blanca. En Perú a las abuelas les decimos mamama cariñosamente. Bueno, mamama Blanca andaba siempre vestida entera de blanco porque era nada menos que instructora de Yoga Integral. Imagínense ver a fines de los 70 a una señora siempre vestida de blanco, dando clases de Yoga por aquí y por allá. A ella sí que la creíamos loca!

Bueno, la mamama tenía en el closet de su pieza de Yoga muchísimos libros. Eran de Yoga, filosofía y metafísica, todos perfectamente guardados y cuidados. Nadie se atrevía a entrar y abrir ese closet -a nadie le interesaba tampoco- excepto a mi. Yo sentía una extraña atracción por ese misterioso closet y por toda la información que había allí adentro.

Pero más que los libros de Yoga, me gustaba revisar los de filosofía, astrología y metafísica. Pero era muy frustrante…porque no entendía nada! Aún así entraba una y otra vez, siempre con la esperanza de entender algún día algo.
Yo veía que mi abuela era una especie de santa para sus alumnos. En ese entonces no se practicaba Yoga como hoy. Era más personalizado, por lo tanto mi abuela se terminaba convirtiendo en una especie de terapeuta de sus alumnos. Conocía todos sus problemas, les hacía masajes para quitarles las tensiones (era experta en eso), la llamaban a altas horas de la noche para pedirle consejos, etc. La querían mucho, siempre se la llevaban de viaje y le daban muchos regalos. Se notaba que algo muy bueno hacía mamama Blanca por los demás. Algo muy bueno hacía el Yoga por los demás.


Mamama Blanca hoy tiene 80 (eso dice al menos) y dejó de practicar aproximadamente hace 10 años. Está muy bien de salud. Un abrazo para ti mamama Yogui.